El gasto de mover mercancías en México enfrentará un nuevo golpe impositivo en San Lázaro, situación que terminaría reflejándose directamente en los consumidores finales.

Dentro del proyecto de la Ley de Ingresos de la Federación para 2027, el Congreso tiene sobre la mesa recortar de 300 a 250 millones de pesos la facturación anual máxima permitida a los transportistas para deducir de su ISR la mitad de lo pagado en autopistas concesionadas. Aunque la tasa deducible no sufre alteraciones, este ajuste de 50 millones de pesos dejará desprotegidas a compañías que hoy gozan del beneficio tributario.

Presiones operativas en carretera

Voceros del transporte organizado advirtieron que la pérdida de esta deducción agravará la situación económica de los fletes. En México, la logística representa del 10 al 25 por ciento del valor final de venta de los bienes de consumo, por lo que cualquier cargo extra impactará las cotizaciones de los productos.

El entorno ya venía deteriorándose a lo largo de 2026 debido a un encarecimiento medio de 9.7 por ciento en las casetas y al incremento del diésel, combustible que subió de 26.12 a 26.99 pesos por litro. Este ajuste de 87 centavos acarreó un impacto de 39 mil 400 millones de pesos a las empresas fleteras.

A este escenario se suman pólizas de seguro más caras por la delincuencia en los caminos, además del continuo mantenimiento vehicular. Los agentes de carga recordaron sus aportaciones al erario: en 2025 desembolsaron 49 mil 285 millones de pesos en cobros de peaje y otros mil 154.2 millones por diversos derechos y aprovechamientos de orden federal.