Un menor de once años llamado Hazrat Omar salvó la vida de Zainullah, de cinco años, tras descender a un pozo de 70 metros de profundidad y apenas 30 centímetros de diámetro en el distrito de Sangin, Afganistán, donde los accidentes por perforaciones sin protección continúan en aumento desde 2021.

Riesgo extremo bajo tierra

El rescate requirió una maniobra arriesgada debido a la estrechez de la cavidad. Azizullah, tío de Hazrat Omar, explicó que autorizó la intervención del menor impulsado por el sentido de sacrificio hacia su comunidad, mientras que el padre del niño rescatado admitió que recuperar con vida a su hijo representó un acontecimiento casi milagroso tras haber perdido la esperanza de hallarlo salvo. Ambos infantes se reencontraron el pasado 2 de febrero.

Este caso refleja una problemática recurrente en diversas regiones del país, incluyendo las provincias de Kandahar, Helmand, Farah y Ghazni. Desde el año 2021 se han documentado más de 100 incidentes similares que involucran a infantes atrapados en excavaciones agrícolas sin la debida protección.

Ausencia de normas y proliferación de ductos

La multiplicación de estos orificios responde a factores estructurales. El especialista en temas hídricos Najibullah Sadid expuso que la combinación de sequía prolongada, crisis de agua y la llegada de bombas de energía solar de bajo costo derivó en la perforación masiva y el abandono de ductos secos. En el ámbito agrícola, por ejemplo, la producción de un kilogramo de tomates demanda entre 100 y 300 litros de agua, lo que presiona los mantos freáticos.

Actualmente se calcula la existencia de medio millón de pozos en territorio afgano. Hasta ahora ninguna ley sanciona o impide la perforación de tomas privadas de agua. Frente a esta situación, el Ministerio del Interior emitió advertencias para forzar el sellado de cavidades descubiertas, en tanto que el Ministerio de Agua y Energía proyecta vetar la extracción de agua subterránea que carezca de autorizaciones oficiales.

Operativos voluntarios ante la carencia técnica

Ante la falta de infraestructura gubernamental suficiente, civiles han asumido las labores de salvamento. Mirajan Abdullah, un comerciante de telefonía móvil de 28 años, diseñó un sistema propio que combina cámaras y cuerdas para descender a los pozos. Su labor ha permitido atender 113 operativos y auxiliar con éxito a casi 70 personas. No obstante, Abdullah advirtió que la intervención de personas sin conocimientos técnicos suele agravar las maniobras de rescate en lugar de resolverlas.

La crisis recuerda sucesos observados en países vecinos como India, donde entre 2009 y 2023 se registraron emergencias similares en excavaciones profundas, obligando a las autoridades locales a evaluar mejores protocolos de respuesta técnica y regulaciones urgentes.